¿Sabías que hoy llevamos 519 días
en pandemia?

Familia

Pareciera que la pandemia se quedara pegada en la piel.

Desierto Perro

¿Sientes la sed de tierra, de aire, de sol?

¿De volver a conectarse con lo natural?

Desierto Bosqueando

Sacudirse la pandemia

Playa Personas

Necesitamos renovar energías y de una buena vez..

Playa Hamaca
Chiletur 2021

experiencias

Una guía para sacudirse la pandemia

Esta guía es un reencuentro: con esas personas, bosques, playas y rincones a lo largo de Chile que nos hacen sentir bien y nos llenan de energía para volver a viajar.

Bosque
Sanar con la naturaleza

Lo necesario de volver a conectar con lo natural

Bosque
De vuelta al origen

Recordando los pequeños detalles que nos conectan

Bosque
La ruta es el viaje

La ruta como nuestro propósito de viaje

Bosque
Arma tu campamento base

Juntos en el desierto, el mar y la montaña

Bosque
Renovar energías

Cuando por fin llegamos al lugar que soñamos

Bosque
Sanar con la naturaleza

Lo necesario de volver a conectar con lo natural

Bosque
De vuelta al origen

Recordando los pequeños detalles que nos conectan

Bosque
La ruta es el viaje

La ruta como nuestro propósito de viaje

Bosque
Arma tu campamento base

Juntos en el desierto, el mar y la montaña

Bosque
Renovar energías

Cuando por fin llegamos al lugar que soñamos

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Sanar con la naturaleza

Sanar con la naturaleza

Es necesario volver a conectar. Con los demás, con nosotros mismos y con nuestro mundo. Qué mejor alternativa entonces, que darse una vuelta por los bosques. Oler, tocar, ver y sentir esa espesura verde y húmeda que solo nos trae provecho. Una hora y media de caminata por el bosque aporta beneficios al cuerpo hasta por un mes después de la salida, dice Isabel Vergara, naturalista y creadora del sendero Bosqueando Sur, a 12,7 km de Puerto Varas.

El recorrido tiene 5 kilómetros y toma unas tres horas. Nosotros nos demoramos cuatro: es tanta y tan importante la información que entrega Isabel, que es imposible no maravillarse como si fuéramos niños que entran al bosque por primera vez.

Dentro pierdes la noción del tiempo y te dejas llevar por la brisa suave y el sonido de las copas que se mecen sobre nuestras cabezas. La respiración se aquieta y nuestra mente se despeja. Caminando por el sendero no hay rastro alguno de ciudad. Y nos encanta y nos interesamos más por este recorrido de interpretación del bosque templado lluvioso. Aprendemos y conversamos. Nadie quiere que la experiencia termine...


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2. De vuelta al origen

Volver al Origen

Casi hemos olvidado los pequeños detalles que nos conectan con la naturaleza, con los sabores locales, con las culturas originarias y, en definitiva, con el patrimonio de nuestro país.

Es el momento de volver a las raíces. Sentir el aroma que surge de un plato humeante cocinado durante horas, recolectar piñones en un bosque cordillerano junto a una familia pewenche, observar cómo una mujer que moldea la greda que ella misma consiguió en los cerros de Pilén da vida a una cultura ancestral.

En el centro o en el sur de Chile, son las personas con quienes nos encontramos las que hacen que el viaje sea una experiencia completa. Y cuánto bien nos hace valorar estas experiencias tan simples como preciadas.

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3. La ruta es el viaje

La ruta es el viaje

Un año y medio en modo pandémico y nuestros modos de relacionarnos han cambiado drásticamente. Al punto que muchos todavía dudamos si volveremos a sociabilizar de la misma forma y hemos optado por recluirnos, evitando el contacto social.

Tal vez no nos sentimos preparados para viajar aún, para encerrarnos con otros, ni menos para enfrentar multitudes. Pero un viaje también es terapéutico y no tiene porqué ser una experiencia de contacto con multitudes, ni de correr permanentemente. Un road trip por la Ruta 1 que une Antofagasta e Iquique es una gran opción de viaje sin tumultos ni gentíos, que ayude a quitarle lentamente la atrofia a nuestros músculos sociales.

Esta experiencia convierte la ruta en el propósito del viaje: apreciar lo que solemos pasar de largo, doblar y seguir por ese camino que nos llevará a las ruinas de un viejo pueblo guanero; sentarse frente a las olas de Ike-Ike, esa playa por la que siempre pasamos y nunca paramos; y meter los pies en el río Loa, dejando que su frescor nos devuelva las ganas de viajar.

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4. Arma tu campamento base

Arma tu campamento base

En tiempos de aforos máximos, nos hemos quedado sin disfrutar de cerca a quienes queremos. Las amigas, los abuelos, primos y el vecino con su perro. Nunca pensamos que los íbamos a echar de menos tanto como ahora. Soñamos con volver a estar todos juntos en un mismo lugar. En las historias siguientes, les proponemos maneras de juntarse que sean seguras, respetando los aforos, pero que permitan al choclón reunirse.

Armando nuestro propio centro de operaciones en un lugar abierto como el Parque Nacional Pan de Azúcar cerca de Chañaral o Malalcahuello en Araucanía, nos aseguramos que no solamente quepan todos, si no que habrá algo que hacer para cada uno: nadar, bucear, observar flora y fauna nativa, realizar caminatas o bicicleta por diversos senderos, compartir con los tuyos un guitarreo playero, salir de excursión entre cactus y acantilados con vistas. Aquí comienza tu recorrido para volver a sentir el aire en la cara.

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5. Renovar energías

Renovar energías

Hablamos de renovar energías cuando éstas se encuentran lánguidas, cuando se nos hace necesario reorganizar nuestra estructura vital. ¿Cómo se recupera? Algunos lo consiguen meditando, caminando, viajando solos, escuchando música, escribiendo, metiéndose en una tina caliente, practicando yoga, yéndose de excursión o simplemente leyendo.

¿Qué haríamos si supiéramos que todo eso lo podemos obtener en ciertos lugares de ensueño sin necesidad de cruzar fronteras? Ese es el objetivo de las siguientes dos historias: contarles que sí se puede anular el efecto pandemia, respirar profundo, retomar fuerzas y hacer una desconexión con el exterior, honesta y coherente con lo que se es, al mismo tiempo que se practica una conexión con el interior en parajes quietos y armónicos. Porque leer un libro con el sonido de las olas, hacer un saludo al Sol y disfrutar un amanecer en el fin del mundo pueden ser las mejores maneras de reiniciarse en la normalidad.